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Los molinos de viento ponen a España en la vanguardia de la energía eólica
Reforma

(26 Agosto 2005).-

THE WALL STREET JOURNAL

MARANCHÓN— Mientras España atraviesa por la peor sequía en 30 años, su gran apuesta en la energía eólica se está empezando a ver como una decisión muy inteligente. El país aumentó su compromiso, imponiéndose como meta recaudar el 25% de su capacidad de generación de la energía eólica para 2010, frente al 15% previo.

Temporales de viento a lo largo de todo el año y un duradero compromiso político han puesto a España y sus empresas a la avanzada del mercado mundial de “energía verde”. A principios de los 90, el país se propuso reducir su dependencia de fuentes de energía extranjeras, reducir la polución y evitar el desastre que las sequías extremas pueden ocasionar a las centrales hidroeléctricas.

España redujo la burocracia y ofreció financiamiento e incentivos de precios para que empresas de servicios públicos e inversionistas se inclinaran por fuentes de energía que no amenazan al ambiente, como el viento y energía solar e hidroeléctrica. Con la capacidad de esta última casi copada, y debido a los altos costos de producción a gran escala de la energía solar, la de viento se convirtió en la favorita.

“No tenemos fuentes energéticas. Sólo tenemos sol y viento”, dice Pedro Barriuso, jefe de la división de energía renovable de Iberdrola SA, la mayor productora de energía eólica del mundo en megavatio instalados, y segunda empresa de servicios públicos del país, por cuota de mercado.

Gracias a la energía eólica, España es la cuarta productora de energía renovable en el mundo, después de Estados Unidos, Alemania y Japón, según datos de la Agencia de Información de Energía de EE.UU. Cinco de las 10 empresas de energía eólica más grandes son españolas.

El viento demostró ser una fuente confiable de energía este verano, cuando la sequía que azotó a España hizo decrecer dramáticamente la capacidad hidroeléctrica justamente cuando la demanda de electricidad se disparaba. Como consecuencia, este año el viento superará a las hidroeléctricas en la generación de la electricidad consumida en ese país, según un informe de la asociación de empresas eólicas. La entidad gremial espera que en 2011 la energía del viento satisfaga el 16% de la demanda eléctrica, más del doble de la contribución actual que llega al 6,5%.

España cuenta con que el viento la ayude a cumplir con los compromisos alcanzados bajo el Protocolo de Kioto de reducir para 2012 la emisiones de efecto invernadero en 6% por debajo de los niveles de 1990, una meta que la Unión Europea adoptó conjuntamente con otras potencias industriales.

El viento también reduce la dependencia española de fuentes energéticas extranjeras, que es de 80%, comparada al promedio de 50% de la Unión Europea, permitiendo que las empresas de servicios públicos inviertan en el país el dinero que de otra forma gastarían en la compra de crudo foráneo. Según un plan del gobierno, los españoles podrían reducir el consumo de petróleo en 20% en 2007, lo que, si se combina con la reducción de emisiones de monóxido de carbono, le ahorrarían a España cerca de 1.500 millones de euros (US$1.840 millones) para 2012.

Hoy, en un reflejo de la renovada importancia del viento, el gobierno español incrementará las metas de utilización de energía renovable, por tercera vez en la década, asignando a la energía eólica una porción aún mayor del mercado de electricidad. Es probable que entre las medidas paralelas haya un programa de incentivos adicionales en los precios.

Cabe aclarar que este crecimiento tan explosivo tiene sus problemas. Los sitios más ventosos ya han sido apropiados para instalar granjas de viento, dejando menos lugares propicios para la construcción de las nuevas. También es difícil poner la electricidad producida en una red de distribución, debido a los altibajos en los volúmenes.

La compañía que opera la red de distribución, Red Eléctrica de España, tiene la obligación de aceptar toda la energía que recibe, pero es difícil anticipar cuánta electricidad se producirá, y los administradores se ven obligados a mantener plantas nucleares y a carbón funcionando a media capacidad para proveer energía suplementaria en caso de que falle la eólica. Este es un costo agregado que deben asumir los proveedores y consumidores.

Donde soplan más fuerte

Capacidad generadora de electricidad eólica en 2004, en miles de megavatios

Alemania 16,7
España 8,1
EE.UU. 6,7
Dinamarca 3,3
India 3,0
Italia 1,3
Holanda 1.2
Reino Unido 0,9
Japón 0,8
China 0,8

Fuente: Emerging Energy




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martes, 10 de enero de 2006 10:15:09 a.m.

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